Retorno
t-rex | 06 Agosto, 2008 14:53
Bueno, aquí estoy después de unas fechas (varias). han pasado muchas cosas, pero sin duda la más relevante es que por fin llegó y pude ver una de las pelis que hace tiempo esperaba. Debo confesar que soy un cinéfilo declarado y que envidio el trabajo que tiene Bruno Pinasco y todo su equipo de Cineskéip. Deberían pagar por ver películas (buenas películas). Y bueno, qué película es? Pues claro, The dark knight, cuál más. Y resultó ser todo lo que esperaba y creo que hasta más. No me decepcioné como ha pasado con otras tantas, todo lo contrario, quería más y más cual niño sus golosinas. Pero vamos, no es sólo entusiasmo mío. Para comprobar que no era el único me tomo el tiempo de revisar de vez en cuando los reviews de varios sitios y opiniones de distintos críticos y, en fin, comentarios de hasta quienes (como yo) son amantes del buen cine (ojo, lo que EN MI CRITERIO es buen cine). ¿Se han sentido reconfortados y hasta cachacientos cuando todo (casi todo) el mundo comparte su opinión? Ahora, no voy a hacer una crítica de la peli en mención porque (obvio) no soy crítico, lo único que puedo decir es que me fascinó, que no me aburrí para nada en sus dos horas y media de metraje, que cada escena del Joker (antológico Ledger) me causaba un cosquilleo, sonreía para mis adentros con esa satisfacción de ver un buen trabajo y pensaba qué tipo éste para bueno, que lo que más me sorprendió fue la muerte (necesaria para el desarrollo de la cinta) de Rachel, y ese final, con el dark knight fugitivo y el monólogo de Gary Oldman no hicieron más que convencerme de haber visto un buen producto en su totalidad. Y claro, imposible dejar de pensar en lo bien invertido que estuvo el precio de la entrada. Porque no me van a decir que nadie ha renegado al menos una vez por haber gastado un boleto para una película malísima. A mí me ha pasado, por eso lo digo, tantas cosas que pueden comprarse con ese billete. Pero, después de todo, ir al cine es una de las cosas que más me gusta, y cuando se trata de una buena cinta, pues mucho mejor, es toda una experiencia. También esperé el último Indiana Jones, pero no me provocó lo que TDK, tal vez porque ahí sí esperaba un poquito más, aunque entretenida y todo (bueno, qué película de Spielberg no es entretenida), no pude más que sentir un poco de fastidio al ver los errores gratuitos cometidos con nuestra geografía y cultura, digo, para una producción de esa envergadura lo mínimo que podían haber hecho era investigar, no? Y tampoco pude la pude relacionar del todo con las anteriores entregas por la cantidad de efectos por computadora que tiene, los cuales, a comparación de las otras, resultan excesivos y como que rompen la tradición. En fin, cosas de Hollywood. Lo dicho, señores, y como dice Bruno, vayan al cine, las buenas películas hay que disfrutarlas ahí, las otras pueden esperar al DVD y las demás no se merecen ni siquiera una copia pirata.
Enlace
t-rex | 14 Noviembre, 2007 14:26
Vaya, hasta que me enlazaron, ahora dicen que debo colocar uno de los botoncitos pero la verdad no comprendo mucho el tema, voy a tener que darme un tiempito para eso, y ya que ando por acá entonces ojalá encuentre algo de interés, pero eso nunca falta en los blogs, bueno, tal vez en el mío, quién sabe, bienvenido entonces, gracias, no hay de qué, hacía falta un rajado como tú, ¿eso no es tirarse flores?, no creo, decirle rajado a uno no es precisamente un halago, bueno, ya estás en blogsperu, ¿y ahora qué?, espera nomás, que siempre hay alguien con tiempo para leer estas cositas, eso sí, completamente de acuerdo...
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t-rex | 07 Noviembre, 2007 14:51
Buenos
días, buenos días, empezamos, ¿empezamos?, ¿qué es empezar?, ¿empezar qué?, de
nuevo por acá, por lo menos espera un momento y que toque la sirena, tristeza,
pena, alegría, un combinado de todo, cólera, ira, no, eso no, por lo menos hoy
no, tú eres muy renegón, amor, no es que sea renegón sino que me hacen renegar,
son cosas muy distintas, ¿por qué no hablas?, bueno, M, tú sabes que yo
no soy mucho de hablar, ¿pero todo el tiempo?, no empecemos porque ya sé cómo
terminan estas cosas y me revienta que tú no te des cuenta o tal vez te das
pero te gusta molestarme, fastidiarme, joderme, vulgar eres,
mira quién lo dice, ¿y ahora qué quieres?, usted para renegando nomás, maestro,
oye, qué me estás creyendo, yayaya, mira, saca tus cosas y anda trabaja, trabajo,
trabajo, una de esas ocupaciones generadoras de dinero, nunca mejor definido
Julie Delpy, ¿es así tu nombre?, yo creo que a Ethan Hawke no le interesaba tu
verdadero nombre, Celine, ése sí, y nunca te habías dado cuenta de eso hasta
que supiste que ella gana más que tú, mejor no haberlo sabido y te habrías
ahorrado estar pensando tantas huevadas, y al final de cuentas qué te interesa,
pero sí te interesa, no lo niegues, te fastidia, te jode, el estúpido machismo
de siempre, y tú que no querías aceptarlo, el machismo no va conmigo, pensabas,
te engañabas, ¿hay alguna manera de no pensar tanta cojudez?, o mejor, de
pensar cojudeces pero sin que te afecten, eso sí, consuélate sabiendo que ella
no sabe administrar la plata y llega al fin de mes pidiéndote prestado, el
premio consuelo, qué se hace, esto sí que es bueno, mejor que el psicólogo y el
psiquiatra y tanto charlatán que al final lo único que te hace es sacarte
billete para decirte que todo empezó en tu niñez y que nunca te dieron cariño
ni comunicación y tómate éstas y éstas, cualquier huevón me puede decir eso, o
terapia semanal para que al final me digan estás loco, para eso prefiero que me
lo diga M, estás loco, yo no estoy loco y no me vuelvas a decir eso, M,
¿entonces por qué diablos te comportas así?, pareces un niño de 3 o 4 años, mi
sobrino, ni mi sobrino hace las cosas que tú haces, claro, tu sobrino no te
hace esto ni esto ni tiene éste, jajajaja, no me hagas reír, si no lo hago para
que te rías, ¿vas a empezar de nuevo?, ¿ves?, qué veo, qué mierda veo, me
cansas todo el tiempo con lo mismo, M, súeltame, cálmate, estoy calmada, ¿a eso
le llamas calmarse?, ¿estando calmada me haces esto?, tú tienes la culpa,
claro, yo siempre tengo la culpa cuando se trata de esto, sí pues, de la nada
empiezas a molestarte y de ahí viene lo demás, ¿y tú nunca haces nada ni tienes
culpa de algo?, no, claro, es lo más fácil, la salida de siempre, ¿sabes qué?,
estás loco, no, tú estás loco, no, you're insane, me cagué de risa cuando le
dijiste eso a Edward Norton, Brad Pitt, el club de la pelea, qué buen
descubrimiento, qué buena pela, doble personalidad, álter ego, esas
cosas pasan todos lo días, gente hablando sola, imaginando cómo quisieran ser,
eso sí, les falto escribiendo huevadas, muchachos, pero igual un alucine total
su pela, quién iba a pensar que eran el mismo loco de mierda, jajaja, me
encante el cine y todo lo que implica, también me gustaría trabajar en algo
relacionado con él, tipo Bruno en Cineskéip, jajaja, trabajar haciendo lo que
te gusta y encima que te paguen por ello, genial, pero en cambio tienes que
soportar un trabajo que odias por una paga que sólo ves pasar y muy rara vez
disfrutas y tener a tu lado a compañeros que no dan la talla y recomendados que
sin saber leer ni escribir ganan más que tú, ella gana más que tú, ¿de nuevo?,
dejémoslo ahí, o ser escritor, pero uno de verdad, tipo Sábato, Vargas Llosa,
Gabo, aunque una J.K. también podría ser para ganar todo ese billete, el otro
día vi un reportaje sobre su fortuna, más de mil millones, de veras resultó
mago Harry Potter, y hablando de él, necesito el pensadero de Dumbledore, J.K.,
¿dónde lo consigo?, si los hay por tamaños, bacán, porque creo que necesito uno
grande para tanta huevada que tengo en la cabeza, y pénsandolo bien, el pensadero
puede acabar con los psicólogos, psiquiatras y demás, o tal vez éstos ya están
conspirando para que nunca salga a la venta, ¿tú qué opinas, Mulder?, tengo que
matarte, María, me has dejado solo, que línea más triste y desconsolada, pero
triste sobre todo, tengo que matarte soledad, me has dejado a M...
De regreso
t-rex | 24 Octubre, 2007 14:27
Bueno, después de un tiempo me di una vuelta por aquí para ver si aún existía mi antiguo (y único) blog, y me doy con la sorpresa de que sí, aún estaba (y por suerte recordaba mi contraeña). Así que ahora trataré de no descuidarlo tanto y ponerme al día (en el buen sentido) que ya mucha agua ha corrido desde el último post.
M
t-rex | 29 Mayo, 2005 20:22
No suelo hacer cosas malas, por eso me disgusta cuando me dicen malo. Pero me disgusta más que busquen a propósito que lo sea. Llevaba saliendo con M algo más de un año, las cosas iban bien, o al menos eso era lo que yo creía. Congeniamos mucho respecto a gustos, lugares, temas de conversación. A mí no me gusta hablar mucho, pero M tomaba tomaba de tema cualquier cosa y hablábamos mucho. Eso sí me gustaba. Lo mejor eran los momentos en que teníamos que decidir sobre hacer algo. Nunca llegábamos a un acuerdo y el tiempo se nos iba hablando de las bondades de tal o cual lugar. Las cosas iban bien, o al menos eso era lo que yo creía. Llegué a quererla profundamente. Un día, sin motivo aparente, me dijo que la relación que llevábamos no era la que ella esperaba y que su anterior experiencia había sido muy diferente. Cuando me recuperé del choque, le pedí explicaciones, pero lo que me decía se asemejaba mucho a las excusas que yo presentaba a mi mamá cuando me tiraba la pera. Entonces se fue y consideré la etapa M cerrada en mi vida. No era la primera vez que me pasaba y no sería la última, me dije, moral nomás. Luego de un tiempo de matrimonio con el trabajo, llegó A. Ella es la chica más preciosa y simpática del mundo, es inteligente y tiene sentido del humor. A es una adulta cuando yo me pongo con niñerías y una niña cuando yo me pongo como viejo. No soy una mala persona, pero me disgusta cuando me hacen parecerlo. Y a veces las mujeres nos pueden hacer cambiar a su antojo, de ángeles a demonios, de idiotas a inteligentes, de inteligentes a idiotas, de buenos a malos. Anoche se apareció M en mi casa y me dijo que no quería que yo me fuera de su vida porque era la persona más buena y comprensiva que había conocido. Pero cuando le dije que ella solita hizo que me fuera de su vida me dijo que era muy malo. Las mujeres nos pueden cambiar a su antojo. No le dije nada sobre A porque seguramente ya no hubiera sido muy malo sino tal vez un mierda.
Los profesionales
t-rex | 27 Mayo, 2005 19:34
Yo creo que la ingenuidad debe ser una característica propia de los niños. Cuando yo era niño mi mamá decía que iba a ser científico y probablemente trabajaría en la NASA. Más adelante mi profesora de primaria me decía lo mismo, o bueno casi, ya que según ella yo sería presidente. Pero yo no quería ir a la NASA porque el espacio me daba miedo porque era todo oscuro y los planetas grandísimos. Ser presidente tampoco me atraía porque había que estar hablando en público y yo no sirvo para eso, aunque tal vez hubiera sido bueno para decir mentiras. Las mamás de los otros niños les decían tú vas a ser ingeniero y tú doctor y tú abogado y cada vez que la profesora les preguntaba qué serían ellos de grandes, contestaban que ingeniero o doctor o abogado. Su ingenuidad les hacía pensar que con sólo decirlo lo serían. Yo más bien creía que la ingenuidad era de las mamás porque no se le puede ir diciendo a una criatura que va a ser ingeniero o doctor cuando recién está aprendiendo a escribir. Supongo que está bien querer que tu hijo te supere, pero por qué querer que lo haga tan pronto. Yo no quería ser científico de la NASA ni presidente, pero nunca se lo dije a mi mamá. Ella quería que estudiara mucho y que hiciera mis tareas y yo las hacía pero para salir rápido a jugar. Envidiaba a los niños que llegaban y de frente se ponían a jugar. Pero ahora que los veo, más bien pienso que de haberse demorado un poco más en salir a jugar hubieran sido buenos ingenieros o doctores o abogados, porque buenos padres no creo que sean.
Un desayuno
t-rex | 26 Mayo, 2005 19:34
Mi papá trabaja al igual que yo y que Malú y que Cynthia. Jorge está en el colegio y mi mamá haciendo compras en el mercado. El domingo a la hora del desayuno es cuando podemos reunirnos todos. Pero casi nadie habla en la mesa. Mi papá es callado, yo ni qué decir y Jorge come apurado como si la silla quemara. Sólo Malú y Cynthia conversan sobre la noche anterior y mi mamá como que se les quiere unir, pero se da cuenta que su juventud fue otra cosa. Los días festivos son los mejores porque el desayuno se sirve como para un ejército y hay salchicha y tamales y mermelada y cada uno toma con lo que quiere. El día de la madre la agasajada sólo se sienta mientras Cynthia dispone las cosas en la mesa y Malú se compromete a dejar limpio todo. El día del padre lo mismo. Jorge sólo quiere que sirvan rápido para irse a jugar gunbound. Ahí si que todos tienen algo que decir, muchas historias que contar y demasiadas anécdotas que recordar y el desayuno ya es casi un almuerzo porque termina pasada la 1 y con todos tan llenos que no queremos oír la palabra comida. Todos reímos mucho con las cosas que les pasaban a los viejos cuando eran jóvenes o niños y es que a veces pareciera que antes hubiera sido más fácil construír futuros buenos recuerdos. Hubo una vez que el desayuno del día de la madre acabó antes de lo que suele terminar y yo desperté en la cama de mis padres con toda la familia a mi alrededor. Mi mamá estaba en un rincón con los ojos rojos y húmedos. Demasiado tarde y con una media sonrisa sarcástica mi papá me dijo que a ella no le gustaban las burlas sobre su juvenil delgadez. Entonces recordé que yo había dicho algo de una culebra embarazada y que una taza venía con demasiada rapidez hacia mis ojos y que después se puso todo oscuro. Cerré los ojos y sonreí y le tuve que decir a mi mamá que dejara de besarme en la frente porque me dolía una barbaridad.
Los problemas
t-rex | 25 Mayo, 2005 17:09
A me contaba que Omar está teniendo muchos problemas. Cada vez que A me habla de él trato de cambiar de tema porque no creo que a nadie le guste que su enamorada le diga en su cara que ha estado hablando cosas personales con otro. A se da cuenta a veces y me dice que no sea infantil. Pero yo creo que las conversaciones que tienen no son infantiles y que si Omar no quiere otro problema más será mejor que guarde la distancia. Ella dice que como amiga que es no puede hacerse de la vista gorda. Las mujeres se cuentan secretos entre ellas, le cuentan secretos a un hombre o el hombre se los cuenta a ella. Pero nunca el hombre le cuenta secretos a otro hombre. Omar le cuenta sus cosas a A y A me las cuenta a mí. Omar nunca me ha contado nada. El domingo estuvimos juntos y no me pareció que anduviera mal y se lo conté a A. Ella me ha dicho que estoy equivocado. El hombre se abre como una flor ante una mujer y se cierra como una ostra ante otro hombre. Tal vez creemos que se reirá de nosotros y que dirá qué huevón eres y de repente nos mande al carajo. Pero una mujer se sienta y te escucha, te deja hablar, no te interrumpe o, cuando lo hace, es sólo para animarte. Esto es algo que he pensado desde que terminé de hablar con A hoy. También he pensado que cuando estamos con tragos nos es facílismo exteriorizar nuestras emociones y secretos y penas y todo ese desmonte acumulado en el alma. Por eso aprovecharé cuando vuelva donde Omar y nos vayamos al billar. Si tiene problemas probablemente empezará a hablar después de la primera o la segunda rueda. Si a la tercera no ha dicho nada nuevo, entonces su verdadero problema comenzará ahí.
El portero
t-rex | 24 Mayo, 2005 16:06
Jugar fulbito era lo máximo. Pero lo era más jugarlo con los patas y a apostar todo el dinero de que disponíamos para que el partido se hiciera a muerte. Yo no era buen jugador. Todos decían que de delantero no la hacía porque era flojo y sólo esperaba que me llegara la pelota; y de volante tampoco porque los daba pases a lo que salga; y de defensa menos, porque con un quiebre quedaba fuera de acción. Pero tenía buena patada. Lo único que me quedaba era el arco, de modo que cuando me escogían me iba al arco sin que alguien me dijera algo. Al principio no me agradaba la idea de tener que soportar los cañonazos que inevitablemente llegaban, pero después de unos pelotazos en la cara y el estómago, me fui acostumbrando y hasta la agarré el gusto. Pero la del portero es una posición incomprendida porque en un minuto puedes ser héroe y al siguiente te conviertes en villano y los que antes te vitoreaban y te querían cargar en hombros se vuelven en tu contra y te mientan la madre y te dicen hijo de puta como si la mamá tuviera algo que ver, y no se dan cuenta que uno no es Superman y no puede estar volando de palo a palo sin encajar un golcito siquiera. No me estoy justificando, a mí nunca me paso algo así. O bueno, casi nunca. La vez que jugamos la final del interbarrios, la gente nos daba por ganadores seguros. Pero el partido fue complicado desde el inicio y sólo pudimos meter un gol cuando faltaban algo de 10 minutos. Después de eso, se nos vinieron con todo y en un tiro de esquina un delantero contrario le ganó al defensay sacó el cabezazo a quemarropa. Hasta el día de hoy no puedo creer o imaginar la forma como saqué ese balón, y no creo que lo vuelva a hacer jamás. Era el cabezazo perfecto: a un costado y con rebote antes del portero, yo. Fue lo que se llama una reacción felina con todas sus letras. Creo que la gente aplaudió más que en el gol. Pero cuando acabó el partido, nadie se acordó de ese momento kodak, ni de nuestro gol, tan sólo se escuchaban carajos y mentadas de madre y creo que hasta salivazos hubieron. Supongo que los dos goles que me hicieron cuando faltaban cinco minutos y el penal que cometí fueron la causa. La del portero es una posición incomprendida.
El cumpleaños siete
t-rex | 23 Mayo, 2005 09:25
Sigo sin entender por qué han de celebrarse los cumpleaños, si finalmente es un año menos que nos va quedando. Cuando era chico me organizaban fiestas por cada año hasta los siete, que fue el año en que mi mamá decidió que no se podía hacer nada con mi insociabilidad. Viendo cada una de esas fotos me doy cuenta que todas las sonrisas pertenecen a los niños a mi alrededor, y que mi cara es solamente un ceño fruncido. Odiaba que mi mamá me hiciera pasar los bocaditos y los chizitos y las gelatinas a los invitados, porque habían señoras viejas que me agarraban el cachete y me decían qué grandecito estás. Entonces yo me ponía rojo y las señoras viejas se reían y yo me iba a mi cuarto. Mi mamá me decía que saliera y que no sea chuncho y yo salía con la cara larga y por eso en las fotos salía como el increíble Hulk. El día que cumplí siete llevaron un payaso y muñecos y dalinas. Yo estaba más chuncho que siempre y mi mamá quería que yo esté en todo y que saludara a todos y que me dejara agarrar el cachete por todos. No soy bueno para el baile y el payaso me hacía bailar con todas las niñas que se reían de sus payasadas y sospecho que también un poquito de mí. Después de romper la piñata y que todos se tiraron al piso y se agarraron los dulces y los juguetes, el payaso me quería seguir haciendo bailar con las niñas reilonas y yo quería que partieran la torta y se largaran todos. Y estaba a punto de emparejarme con una niña especialmente antipática que se había pasado la fiesta reventando los globos, cuando me escucho gritando suéltame conchatumadre, y me preguntaba porque lo había escuchado tan clarito cuando me doy cuenta que la canción había terminado y no había más bulla que las voces de los niños. Entonces vi a mi mamá que me miraba con los ojos como huevo frito y no fue necesario darme vuelta para saber que el payaso y las niñas reilonas y las señoras viejas y todos los niños también me miraban con los ojos como huevo frito. Sólo mi papá bajó la cara al suelo para disimular la caracajada que amenazaba con escapársele. Obviamente hubo que apresurar el happy birthday porque algunas mamás empezaron a llevarse a sus hijos apenas el payaso me soltó el brazo. Ayer fue mi cumpleaños, y mi mamá me despertó y me preguntó qué quería para celebrar. Le respondí lo mismo que le vengo respondiendo desde cuando cumplí ocho: lo que sea, menos un payaso.
Silencios
t-rex | 20 Mayo, 2005 20:00
Entraba a revisar mis mensajes y A estaba en línea. Conversamos. Muy bonito tu mail, me dijo, me quedé sin palabras. Cuando alguien me dice que se queda sin palabras por algo que digo o escribo, me pasa lo mismo a mí, algo así como un efecto rebote. No escribo nada fuera de lo normal. Tampoco me dedico a escribir necedades como pareciera que lo estoy haciendo ahora. Es sólo que escribirle a A es otra cosa. Si la vieras tal vez me entenderías. O tal vez no. A provoca tantas cosas en mí, que cuando se las escribo se queda sin palabras y sólo atina a decirme lo mucho que me quiere, aunque tampoco tiene palabras para describirme qué tanto significa ese mucho. A veces los silencios dicen mucho más que cientos de palabras. Pero hay silencios y silencios. Los silencios de A me encantan y a la vez me emocionan y me dejan igualmente mudo. Y da la casualidad que cuando recuperamos la palabra, coincidimos exactamente en lo que decimos: Te quiero. Si esto no es amor, entonces no sé a qué se le conoce como tal.
El Pozo de los Deseos
t-rex | 30 Marzo, 2005 06:52
Como nosotros siempre buscamos algo más de lo que ya tenemos, y si fuera verdad que el Pozo de los Deseos existiera, aquí una muestra de que a veces es mejor aceptarnos como somos.



Jefes
t-rex | 23 Marzo, 2005 21:55
A muchos la idea les ha rondado la cabeza, pero es mejor evitar la sobrepoblación de cárceles por culpa de superiores incompetentes. Asesinar a nuestros jefes es posible de manera virtual en esta página de relajo y buen humor, sobre todo para los que andan estresados.
Puente Piedra, 7:55 a. m.
t-rex | 23 Marzo, 2005 20:52
Pasaba por el nuevo by pass de Puente Piedra por la mañana. Muy bonito todo, una solución por mucho tiempo esperada a los problemas de tráfico de la zona, especialmente la del óvalo, y que beneficiará a miles de los que nos movilizamos diariamente a la capital a trabajar. Lo feo de esto es que, pese a los puentes instalados para el tráfico peatonal, mucha gente se aventuraba a cruzar la panamericana toreando los carros, que a esa hora de la mañana no son pocos, poniendo así en riesgo sus vidas y, en varios casos, las de los menores que llevan de la mano al colegio. Aquí habría que preguntarse hasta qué punto son culpables los choferes de ciertos accidentes, pues es muy fácil decir, una vez ocurrida la desgracia, que iba a excesiva velocidad, que estaba ebrio, que invadió el carril contrario y otras cosas. No quiero defender a los choferes, que tampoco son unos angelitos, pero considero que la población debe tomar conciencia que la obra realizada busca solucionar problemas y no crear otros nuevos... Pero bueno, estamos en el Perú, y aquí la criollada y la viveza a veces se anteponen a la prudencia.
"Cambios"
t-rex | 22 Marzo, 2005 22:27
Hablemos de una verdad triste. A cierta edad las personas ya no cambian, ni siquiera por la ilusión que el amor les brinda (pero supongo que debe haber excepciones). Este comentario viene a raíz de aquellas mujeres que ilusamente creen que lograrán que un hombre mujeriego deje de serlo de la noche a la mañana. Mala noticia, eso no sucederá (aunque esto no se limita únicamente al sexo masculino, pues las mujeres también tienen lo suyo).
El asunto es que a muchas personas la "magia" del amor les hace creer, ilusamente, que su ser amado cambiará después de conocerlos. Olvidará por arte de magia los amores de una noche y aprenderá el significado de la palabra fidelidad. No quiero romper ilusiones, pero esta afirmación es tan verídica como que Papá Noel existe.
No importa que los hombres mujeriegos estén enamorados, eso no cambia mucho el panorama. Resulta hasta cierto punto divertido escuchar como un consolidado Don Juan glorifica a su amor y a los cinco minutos se besa con una desconocida. Claro, siempre habrá alguna justificación: “pero a ella no la amo y a mi amorcito sí, así que no vale”.
Y hago hincapié en los hombres, ya que las mujeres son más pasionales, y por ende más sentimentales y quizá… ¿pudieran cambiar? Lo ven. Ya las estoy justificando. Quizá yo también creo un poco en Papá Noel, considerando que las mujeres si pueden cambiar.
No nos engañemos. La gente no cambia (uno no cambia). Y si nos apegamos a la justicia, ni siquiera es su culpa. Bien dicen que uno no es lo que quiere, si no lo que puede ser. No le pidamos al invierno que sea cálido, sencillamente no es su naturaleza. Esperar que cambien resulta tan absurdo como pedir peras al olmo.